Fue
en el siglo XVI cuando Talavera es conocida por su cerámica,
su producción anterior se limitaba al uso doméstico
cotidiano y tenía el estilo popular toledano. La cerámica
de Talavera se elabora con la técnica de la "sobrecubierta"
y utiliza como paleta cromática los azules de los óxidos
de cobalto, negros de manganeso, verdes de cobre, amarillos
de antimonio y naranjas de óxido de hierro.
La
técnica renacentista llegó desde Italia y se instaló
en Talavera a través de Jan Floris. Una de las causas
del esplendor de la cerámica talaverana fue la decisión
del rey Felipe III en 1601 de cumplir una ley que prohibía
el uso de vajillas de metal, sustituyéndolas por las
de Talavera. Otra de las causas de ese esplendor fue el comercio
con América.
En
el siglo XVIII la cerámica se transforma a causa de la influencia
francesa y de Alcora, pero aún mantiene su estilo propio.
Hacia el siglo XIX hay una importante bajada de producción
a causa de la Guerra de la Independencia y de la pérdida
de las colonias de América, en esta etapa se potencia la
producción de la cerámica para uso cotidiano, aparecen
nuevos motivos decorativos como héroes guerrilleros por la
influencia de la Guerra.
A
principios del siglo XX surge un nuevo cambio con la aparición
de Enrique Guijo hacia 1907, quién creará una sociedad
junto a Ruiz de Luna y Platón Párramo. En su fábrica
hicieron que resurgieran las piezas antiguas, recuperando el renacimiento
en la cerámica talaverana. A partir de entonces surgen más
talleres y se introducen nuevas formas y decoraciones.
|